viernes, febrero 29, 2008

UNO NO ES NINGUNO

Como hoy es un día especial, de esos que “quizá... pod ahí... pod qué no” sólo ocurren cada cuatro años, bueno, creo que es la ocasión propicia para informar lo siguiente:





Con “Bati-Chica” hicimos un encargo a Paris que esperamos recibir a mediados de Octubre!

(EH! EH! EH! EH!)




(Ojalá y traiga ese "chocoso" bajo el brazo!)







Comuníquese, publíquese y archívese.

jueves, febrero 21, 2008

CAUDAL DE TORMENTOS

Estoy parado bajo la lluvia. A mi alrededor un montón de personas, la gran mayoría desconocidos para mí, todos ellos llorando por esta “terrible desgracia”, según dicen ellos. Un alivio si me preguntan a mí. Es en estos momentos en que se me viene a la cabeza el recuerdo de lo sucedido hace dos días atrás.

Volvía de mi trabajo y como cada tarde cruzaba el puente de aquel río caudaloso, el mismo puente del cual en tantas ocasiones intenté sin éxito saltar y así acabar con esta miserable existencia, pero no podía. Y es que en su miseria mi acongojado corazón no logra zafarse de ese sentimiento de culpa e impotencia al no lograr hacer algo el día en que encontré, al volver del trabajo, mi casa envuelta en llamas y mi familia atrapada, muerta de asfixia. De todo eso hacen ya 5 años y no he podido sacarme de la cabeza la imagen de mis hijos y mi esposa, ahí, tirados, inertes, sin vida. Yo vivía en aquel entonces cerca de este puente maldito, por lo que la obligatoriedad de cruzarlo día tras día para llegar al trabajo y luego volver a casa, era una suerte de autoflagelación espiritual para mi alma.

Al terminar de cruzarlo el sollozar de una muchacha me hizo salir del trance masoquista en el que me encontraba. Entre los matorrales del lugar dos tipos intentaban violar a una chica de unos 15 años. Esa edad tendría ahora mi María.

Imagino que otra persona en esta situación no hubiese hecho lo que yo hice o quizás si, o probablemente viendo la desigualdad numérica habría ido en búsqueda de ayuda, pero el recuerdo de mi pequeña e imaginar que pudo haber sido ella me llevó a reaccionar sin pensarlo dos veces. Entonces entré a la escena y empujé a uno de ellos, salté encima del otro y comencé a golpearlo, a golpearlo con todas mis fuerzas, como si de esos golpes dependiera la resurrección de mi familia, como si el masacrarlo hasta más no poder hiciera volver a la vida a los míos.

Seguí golpeándolo hasta dejarlo ahí, tirado, inconsciente. Toda esa furia contenida por años, la rabia de no haber estado ahí para mi familia aquel día se volcó en contra de este tipo, mientras el otro, asustado por mi agresividad solo atinó a subirse los pantalones y correr por el puente. Al percatarme de su huida dejé de golpear al primero y corrí como nunca antes había corrido tras el otro rufián, mientras la chica se alejaba del lugar en aparente estado de pánico, con gran parte de sus ropas desgarradas y gritando con todas sus fuerzas por ayuda.

A mitad del puente alcancé al segundo y de una zancadilla se fue de bruces al suelo donde comencé a patearlo, pero mi estado físico no era del todo atlético y el cansancio por el esfuerzo realizado le dio la ventaja suficiente al tipo para hacerme caer también con una patada a mis piernas. Entonces él logró ponerse de pié y yo también y mientras forcejeábamos, de sus carteras sacó un cuchillo. Acto seguido un calor punzante en el estómago me hizo advertir que sus filosas hojas me habían penetrado. Salvo el piquete, no sentí dolor alguno. La adrenalina del momento lo impidió.

Un puñetazo certero a su mentón le hizo perder el equilibrio e irse contra la baranda, no sin antes lanzar otro cuchillazo que cortó mi garganta para luego caer irremediablemente al caudal torrentoso del río aquel. Yo comenzaba a sentir dificultad al respirar. Me puse una mano en la garganta y otra en el estómago, pensando tontamente que aquello podría frenar en parte el flujo de sangre que salía de mi cuerpo. Minutos más tarde un grupo de personas se acercaba al lugar rápidamente, quizás advertidos por la muchacha. Yo caí al suelo perdiendo la conciencia.

Ahora estoy aquí, parado junto a toda esta gente. Me he enterado por lo que comentan estas personas, que el tipo que cayó al río fue encontrado muerto mas abajo horas mas tarde y que el otro que quedó inconsciente sufrió la misma suerte esta mañana luego de que mis golpes lo dejaran en coma.

Casi me da pena sentir esta paz espiritual mientras todos me lloran. Ahora soy un héroe, un “mártir de las circunstancias” dicen algunos.

Un tipo a mi lado me pide que lo siga hacia la luz. No le conozco y aún así le sigo. Su aura me inspira confianza y tranquilidad.

jueves, febrero 07, 2008

PRÓLOGO: PALABRAS DEL AUTOR

Corría el mes de Abril de 2002. Esa tarde de Domingo una lluvia fuerte se dejó caer sobre la ciudad de Santiago, una lluvia como hace mucho tiempo no azotaba la región. Desde hace un año y medio yo era asiduo al chat de R&P dónde hice un buen grupo de amigos y tuve ganas de escribir una historia e incluír a cada uno de ellos en ese cuento. Sería la primera vez que escribiría algo. La cosa empezó de una forma y a poco andar cambié el formato y como por esos días el canal del angelito estaba estrenando el episodio I, me puse a escribir con rasgos Jedi la historia.

Al día siguiente la lluvia no amainó y fue tanto que medio Santiago se fue a sus casas temprano y yo aproveché de terminar esa historia (6 páginas en total) con un "continuará" que no pretendía ser nada más, no existía en mi cabeza un segundo capítulo, eso era todo por el momento. Acabada de escribir la envié por correo al grupo de amigos. Fue tal el éxito que pronto me pidieron seguir escribiendo un segundo capítulo, tema que me tuvo ocupado todo el invierno pensando cómo continuar la historia, hasta que en Agosto de 2002 y antes del estreno del "Episodio II: La Guerra de los Clones" terminé la historia ahora si, dejando algunos cabos sueltos pensando en el tercer capítulo.

No fue sino hasta Noviembre de 2002 que terminé el tercero y final y lo envié a mis amigos. Exito de ventas.

Hace un año remasterizé el primer episodio y lo actualicé, cambiando algunos personajes y haciéndolos más "universales" y así lo publiqué bajo el título de La Guerra de las Falacias, texto obligado si quiere seguir leyendo y entender lo que está publicado más abajo.

Espero les guste esta historia, me dejen sus comentarios y estén atentos a la publicación del tercer y último capítulo en un futuro (espero) no muy lejano.

EPISODIO II: LA GUERRA DE LOS FOMES

[Insertar música de John Williams please]

En los más recónditos recovecos de un cyber universo paralelo muy, pero muuuuy requetecontra lejano (Algo así como a la xuxa de la galaxia…), donde los delincuentes salen en libertad media hora después de ser arrestados, donde los medios de transportes colapsan y un video con garabatos en televisión es más trascendente que un terremoto grado 7, allí, en aquel universo paralelo tan distinto al nuestro, comienza a desenmarañarse la historia más turbia que una mente retorcida como la de este escritor (mula) se le pudiese ocurrir... si, porque en un lugar de la mancha, de cuyo nombre no me quiero acordar... encontramos al alero de unas cuantas cervezas a nuestros dos héroes: Luchito DirectvWalker y Benito Won Kenoví, quienes traman, piensan, filosofan, y comentan los pormenores de la estrategia para liberar a la Reina Amígdala de las manos del Tirano Lord Urañus y de paso derrotar a las Fuerzas Oscuras que gobiernan Curicóscant.

Won Kenoví lleva ya dos meses instruyendo a nuestro bufón favorito para convertirlo en un joven caballero Fletay, y juntos formar un ejercito de resistencia que liberará al pueblo de Curicóscant.

Lord Urañus por su parte ha sentido un cambio en la “manfinfla” y teme que se esté fraguando una posible rebelión en su contra. Por ende ha mandado a llamar a su perro fiel y le ha encargado una secreta misión.

Mientras uno de los soles se oculta bajo el puerto de Valpooine, Won Kenoví le explica a Luchito al son de las chelas lo que implica convertirse en Fletay.


-Qué hacemos en este sucucho de mala muerte, madestro?- pregunta Luchito.
-Buscamos la manera de entrar a Curicóscant sin que las tropas de Lord Urañus nos detecten- responde Won Kenoví –Además que tenía sed y hambre y aquí sirven las papas fritas más grasientas de todo el puerto!-
-¿Y cómo se supone que haremos aquello?-
-¿Comernos las papas fritas?-
-No po’h!- exclama Luchito –Entrar a Curicóscant!-
-Ah!... Paciencia estimado aprendiz- espeta –La “manfinfla” tiene misteriosas maneras de actuar… sigue chupando que yo invito-

Al rato dos misteriosos personajes entran al antro. Won Kenoví les sigue con la mirada. Al cabo de unos minutos…

-Mira joven aprendiz, esos dos que están allá, son los tipos mas buscados de todo Valpooine… ellos serán nuestra entrada a Curicóscant- dice el madestro Fletay.
-¿Esos dos?- pregunta el joven bufón.
-Si, el alto es Juan Nadie-Más, tiene un cacharro con el que compite en carreras clandestinas. El otro, el oriental pequeño y peludo es su copiloto, Shuwácala- le comenta –
-Ya y?-
-Se me acaba de ocurrir una idea- Dice Won Kenoví -¿Sabes lo que vamos a hacer? Ve al baño a sacudir al muñeco y en el camino dile al mesero que les lleve dos chelas de mi parte. A la vuelta del baño… no más de tres sacudidas por cierto, porque sabes que más de eso es paja!, en fin, te acercas y les dices que dije yo que nos deberán llevar fuera de la ciudad, ¿Entendiste?-

Luchito asienta con la cabeza y realiza las tareas encomendadas poniendo énfasis en no pasarse con las sacudidas. Al hablar con los tipos, el mas alto se para y de una patá en la raja lo manda de vuelta a la mesa del maestro.

-Veo que no aceptaron mi propuesta… ok, mientras te sobas pa’callao iré a hablar con ellos- dice el madestro -tendrá que ser por la mala-

Se levanta y camina hacia el dúo. Se sienta junto a ellos. Luchito está nervioso. Les dice un par de palabras. Primero se ríen, luego se enfadan. Finalmente agachan la mirada. Le piden que no siga hablando. Asienten con la cabeza. Won Kenoví vuelve a su mesa mientras Luchito se sigue sobando las nalgas y lo mira impertérrito ante la situación.

-¿Qué les dijiste?- Pregunta Luchito.
-Nada, solamente que si no cooperan le contaré a todo el pueblo su horrible secreto-
-¿Cuál maestro?- vuelve a preguntar -¿Mataron a alguien? ¿Son buscados por la policía?-
-No… son gays-
-¿Y eso cómo les afecta en una época donde la homofobia está abolida?-
-¿Ha sido abolida?- pregunta Won Kenoví –No tenía idea, pero lo cierto es que no es así aquí en Valpooine, aquí el que no es machito no es respetado, aquí son todos choros o no se es nadie-
-Oh!- exclama luchito –Pero ¿cómo entraremos a Curicóscant sin levantar sospechas de nuestras reales intenciones? Los accesos deben estar resguardados por las tropas de Lord Urañus!-
-Como te dije hace un rato, la “Manfinfla” actúa de formas misteriosas…- lo interpela –Encontraremos la forma… la encontraremos!-

Mientras tanto, Juan Nadie-Más y Shuwácala ya se habían zampado unas 3 chelas cada uno. Con el alcohol en la sangre les baja el macho que llevan dentro… muy dentro y fijan su mirada sobre la mesera del local.

Benito y Luchito siguen platicando sobre la estrategia contra Lord Urañus mientras Juan y Shuwácala con 5 chelas más se ponen pesados con la muchacha.

-Hola!, ¿cómo te llamas?- le dice el Juan.
-Mi nombre es Lela - dice la niña de cabellos rubios y rizados.
-¿Sabes? Ese vestido que llevas, se vería increíble en el piso de mi dormitorio nena!-
-¿Acaso te gusta vestirte de mujer?- Le responde la chica mientras se aleja de la mesa.
-¿Sabes una cosa “estimalo” Juan San? La “señolita” ha “descubielto nuestlro secleto”-
-Cállate “tío cosa” y sigue chupando!- le exclama Juan -¡Pero arriba de la mesa idiota! Me refiero a la cerveza!-

Luego de unas cuantas copas Juan se pone más osado y la niña se siente incómoda.

-Yaaaa po’h!...dame un besito mas que sea!-
-yaaaa!...no se pongan catetes por favor, que no soy yo cuando me enojo- dice la apacible muchacha.
-shiiiaaa!!!....seguro po’h!....jajajajaja- ríe Juan -ya pue’h mijita!... rájese con un besito... muack! Muack!... jajajaja- insiste.

La chica cierra los ojos tratando de no soltar al demonio que lleva dentro, de reprimir los instintos asesinos que la han obligado a huir ciudad tras ciudad por todo el planeta. Intenta desesperadamente apaciguar su alma para no volcar su ira sobre el puerto de Valpooine.

-Cálmense muchachos- Interrumpe Won Kenoví -Dejen a la dama tranquila! No debemos levantar sospechas-

¡PUNCH! Combo en el hocico a Benito quien es enviado a tierra. Ninguno de ellos a hecho el más mínimo esfuerzo por golpear al madestro Fletay. Giran hacia la muchacha que ahora luce una cabellera negra y una cara endemoniada.

-IMBECIL SHUCHESUFLAITE!!!- dice la muchacha –LELAYÁN NO NECESITA QUE NINGÚN MARICA LA DEFIENDA!.

Del miedo a ambos se le ha pasado la borrachera. Del miedo Shuwácala se ha cagado en sus pantalones. Benito al volver en si mira con horror a la muchacha que enfurecida saca de su chaqueta de cuero una metralleta.

-Luchito- dice el madestro –soldado que arranca sirve para otra guerra!!!-
-¡MIEEEERRRDAAAA!!!- gritan los cuatro al unísono mientras Lelayán comienza a disparar a diestras y siniestras.

Salen despavoridos y en la confusión se suben todos al fito y aprietan cachete mientras Lelayán comienza a hacer papilla la taberna y el puerto entero.

Ya en las afueras de la ciudad, el fito frena y bajan todos para mirar como Valpooine desaparece entre las llamas.

-¡Cresta que la vimos pelúa!- dice Juan.
-¿Quién sería esa muchacha?- pregunta Luchito.
-Mmmm... No logro adivinar- dice Won Kenoví –puede que haya sido enviada por las Fuerzas Oscuras a esta ciudad-

Benito teme que Lord Urañus ya haya sentido “el cambio”. Juan Nadie-Más y Shuwácala se miran con un aire de complicidad.

-¡Clesta!- exclama Shu – Capaz que nos esté buscando a nosotlos!.
-¿Cómo es eso?- pregunta Luchito.
-¡Esteeee…!- responde Juan -Pasa que Shu y yo nos arrancamos del servicio militar cuando fuimos llamados por las Fuerzas Oscuras que gobiernan en toda la región.-
-¿Y por qué?- pregunta Luchito.
-Porque adentro hacen mierda a los gays!-
-mmm... interesante- dice Won Kenoví –entonces son desertores!.
-Esteeee… si po’h!- dice Shu –pol ké?.
-Entonces nos pueden ser de mucha ayuda- dice Won Kenoví.
-¿Para qué?- pregunta Juan.
-Para entrar a Curicóscant y rescatar a la reina Amígdala- responde Won Kenoví.
-¿Quuuuéeeeee?!!!- exclama Juan -¡¿Están locos?!!! ¡Ni cagando entro de nuevo allí, me van a hacer mierda y no de la forma que yo quiero!-

Benito sabía de su adicción a las cervezas, por lo que les hizo una propuesta imposible de resistir: Un premio de 1 año gratis de copete a destajo en el bar real de la Reina. Luego de una pequeña reunión Juan y Shu aceptan. Nuestros 4 nuevos héroes suben al fito y emprenden camino hacia Curicóscant.

= = = = = = = = = = = = = = = = = =

Han pasado dos semanas y los chicos se encuentran acampando en un bosque en los límites de Curicóscant. Juan Nadie-Más y Shuwácala han explicado a Won Kenoví y Luchito el descontento general que el pueblo siente frente a sus opresores, por lo que no sería difícil armar un ejército de resistencia para liberar a la soberana y al país entero y restituir la tranquilidad perdida hace tantos años ya.

De pronto sienten que lentamente la voz de una chica que dulcemente tararea una canción se acerca hacia ellos. Aquella voz les es conocida. Se miran y de repente al unísono exclaman...

-¡HAAAAAaaaa.....!!! ¡Es Lelayán!!!-

Se atrincheran y esperan a que aparezca. Juan Nadie-Más y Shuwácala se encuentran arriba de unos árboles esperando a que pase y así caerle encima y atraparla en las redes que poseen. Ella para y al caer los chicos se enredan y quedan colgando dentro de la red los muy tarados. Ella se da cuenta y se larga a reír.

-¡Quieta ahí!!- dice Won Kenoví apuntándole con una metralleta.
-¡Hey!... no tienen para que ser tan groseros... soy solo una dulce chica desprotegida- replica Lela.
-¡Claro, como no!... lo de Valpooine fue una simple casualidad no?... dime ahora que haces aquí siguiéndonos... ¿trabajas para Lord Urañus?- pregunta y pregunta Benito.
-¡Nooo!... no trabajo para él.- Lela agacha la mirada y comienza a sollozar. – Snif... snif... yo no quería hacer puré el puerto aquel, pero estos dos tarados me sacaron el choro del canasto- apuntando a Juan Nadie-Más y Shuwácala que siguen colgando de las redes- y no soy yo cuando me enojo. Gracias a dios no pasó a mayores porque cuando comencé a destrozar todo, desde las alturas bajó un ser divino que apaciguó mi alma con sus palabras y logré controlar mis emociones-
-¿Un ser divino dices?- pregunta Luchito.
-Si! No sé quien es, pero llevaba puesto una armadura dorada y con sus dulces y apacibles palabras logró calmarme.- contesta Lela.
-¿Una armadura dorada dices?- pregunta Benito.
-Bueno... ¿Ustedes son sordos o que?- replica Lela.
-Mmmm... El único que conozco con una armadura dorada es... no... No puede ser, él debió de haber muerto hace ya largos años.- comenta Benito.
-¿A quién te refieres, oh! gran madestro Fletay?- Pregunta el preguntón de Luchito.
-Al madestro de madestros Fletay’s, el gran Yodo- responde Won Kenoví.- él me enseñó todo lo que sé acerca de esta religión... solía vivir en lo alto de las montañas, en Valpooine, pero yo nunca lo volví a ver y por lo que ha contado Lela, no pudo ser otro más que él, extraño por decirlo menos.
-Él es una gran persona, me ha enseñado a controlar mis emociones- dice Lela –me regaló este libro que trata de como aprender a dominar el chakra-
-Esho es muy intelesante Lela San, pelo... ¡PUELEN BAJALNOS DE AQUI!!!- exclama Shuwácala.

Luego de bajar al par de intrépidos muchachos, Benito y Luchito toman sus “motos-ciclón” y deciden inspeccionar los alrededores de aquel bosque. 10 minutos mas tarde Juan Nadie-Más, Shuwácala y Lela comienzan a sentirse observados.

-¿Están sintiendo lo mismo que siento yo?- pregunta Juan Nadie-Más.
-Si mi estimalo Juan San, pelo me dá vergüenza hacelo delante de la señolita!- responde Shuwácala.
-No imbecil, no me refiero a eso, es una sensación extraña, escalofriante, como si algún ser demoníaco nos estuviera observando en estos momentos-
-Haz como yo Juan Nadie-Más- dice Lela –en el libro acerca de como administrar tu chakra interno, aprenderás a no temerle a nada.-

Una sensación extraña comienza a aterrar a Juan Nadie-Más y Shuwácala... “Alguien los mira”. Una sombra atraviesa el bosque. Shuwácala y Juan Nadie-Más quedan perplejos, cagados de susto por decirlo menos, mientras tanto Lela, apacible como ella sola, sigue con sus lecciones de Yoga.

Luchito y Won Kenoví llegan hasta un hermoso paraje, lleno de árboles y con una tremenda cascada.

-Dime o gran madestro... ¿Cómo jué que te hiciste Fletay?- pregunta Luchito (se han dado cuenta que este chiquillo pregunta y pregunta, ya me está choreando, capaz que lo mate algunas líneas mas abajo pa’ que no pregunte mas weas)
-Bueno joven discípulo, todo fue por amor- dice Benito.
-¿Por amor?- dice Luchito.
-Claro, todas las historias que ves en la televisión y en los libros giran en torno al amor (*spoiler*)- explica el madestro.
-Pero hasta ahora no ha habido amor en ésta- dice Luchito.
-Mmmm... tienes razón, hasta este momento no ha sido así... quizás esta historia sea la excepción, en fin, el asunto es que hace mucho, muchichichisimo tiempo atrás, cuando yo era un mozalbete...-
-¡Buuuuuu!, hace caleta de siglos entonces-
-¡PLAF!- (cachetada a Luchito) –Calla estúpido insolente y deja terminar la historia, sino esto se alargará demasiado y ningún gil la terminará de leer- replica Benito –...Como decía, cuando yo aún era un joven que no sabía pa’ onde iba la micro, me topé con una dulce niña con quien pasé mis mejores años de juventud. Un día ella desapareció sin dejar siquiera una miserable nota para justificar su repentina huída. Mi corazón explotó en mil pedazos y cuando agoté todo medio por saber su paradero, decidí convertirme en párroco de alguna iglesia, pero cuando conocí al sumo pontífice, las constantes insinuaciones sexuales que me hacía con la mano cuando me arrodillaba ante él para que me diera la bendición y las posteriores incriminaciones de abusos sexuales hacia la iglesia católica, me hicieron dudar de ésta, así que opté por entrar a la academia Fletay.-
-¿En serio?- dice Luchito.
-Claro que si- responde Benito -Todo fue porque se me ha negado el derecho a amar, ahora soy un fletay y como tal no debo amar carnalmente, mi misión es proteger la paz mundial-

En eso Won Kenoví advierte una presencia maligna.

-¡Espera Luchito! Mis antenitas de vinil han detectado la presencia del enemigo!- replica Benito.

Se suben ambos a sus respectivas motos ciclón para volver raudos al campamento donde sus amigos han quedado a merced de algún villano.

En el campamento, de entre las sombras aparece una silueta macabra... Shuwácala y Juan Nadie-Más no pueden estar mas asustados.

-¡Crésta!- exclama Juan Nadie-Más –No sé quién es pero si no es amigo agarremos nuestras metralletas y démosle al loco Shuwácala!-
-¡ok!-

Comienzan a tirar a mansalva pero el villano es más veloz y haciendo unos pasos combinados de Matrix, esquiva los tiros y les cae encima a los dos y mientras los patea en el suelo, Lela sigue meditando Yoga.

-¡Ayuda Lelayán!, Nos está haciendo pebre este weon!- grita desesperadamente Juan Nadie-Más.
-Lo siento, pero estoy controlando por primera vez a Lelayán, no puedo dejarla salir, eso sería la perdición.- dice Lela mientras medita (“Lela es bonita, Lela es simpática, todos quieren a Lela, su pelo es bonito...”)

El malandrín les da tremenda tunda a los chicos y Lela inmutable. En eso uno de los rayos poderosos del villano corta un lindo cabello de Lela.

-(“Lela es linda, su pelo es lindo... OH!, su pelo se ha cortado...”)-

Lela comienza a estremecerse... el villano tiene pa’ la historia a Shuwácala y Juan Nadie-Más y cuando les va a dar el toque de gracia... ¡PUNCH! Golpe por la espalda tira lejos al malandrín.

-¡¿QUIEN CHUCHA SOY VOS PARA VENIR A DESPEINARME WN!???- la cara de Lelayán refleja un odio tremendo hacia el enemigo, quien estremecido y atontado por el golpe intenta ponerse de pié, Lelayán comienza a usarlo de puchinball y el malandrín logra alejarla con un “kamejamejá” para luego escapar de aquel lugar.

En esto llegan hasta el campamento Benito y Luchito, logrando visualizar al villano mientras huye despavorido.

-Bien Chicos, ya nos han encontrado y seguramente volverá con mas refuerzos, es hora que nos dejemos caer al palacio y ataquemos de una vez por todas- dice Benito, mientras comienzan a guardar sus cosas y ponerse de camino con dirección Curicóscant.

Juan Nadie-Más y Shuwácala ya han pasado mas de alguna vez por las fronteras de Curicóscant, así que al llegar a las fronteras explican a Lelayán, Benito y Luchito como entrar sin levantar sospechas.

-¡Alto, quienes son y que vienen a hacer a Curicóscant?!- dice un funcionario de aduanas de aquel gobierno.
-Somos políticos corruptos que venimos a hacer de las nuestras a este país- responde Won Kenoví.
-Mmmm... bien, pueden pasar- dice el funcionario y los chicos siguen su camino en sus moto-ciclon.
¡Alto, quienes son y que vienen a hacer a Curicóscant?!- repite el funcionario de aduanas a Juan Nadie-Más, Lelayán y a Shuwácala que vienen en el Fito.
-Somos simples turistas- dice Juan Nadie-Más un poco nervioso.
-Simples turistas he?, ¡Aer, abran la cajuela del auto!- exclama el agente.

Juan Nadie-Más abre la cajuela y al mirar dentro de él el agente descubre arsenal militar y drogas múltiples.

-Así que simples turistas... ¿Me pueden explicar que significa ésto?- pregunta el agente.
-¡Buaaaaa!, Lo confieso señol agente!... somos contlabandistas de almas y dlogas!- replica Shuwácala.
-Mmm... contrabandistas... está bien, pueden proseguir- dice el agente de aduanas.

Juan Nadie-Más, Lelayán y Shuwácala se suben raudos al fito y siguen su marcha.

Una vez en la Ciudad nuestros héroes se distribuyen y bar por bar comienzan a reclutar gente para atacar el palacio de Lord Lord Urañus.

Formado ya el batallón de resistencia emprenden rumbo hacia el palacio de Lord Urañus y al llegar a una bifurcación del camino Benito intenta descifrar un cartel que está escrito en una lengua Fletay ya muerta y que explica cual camino es el que deben tomar. No logra descifrar bien el cartel por lo que decide llamar a uno de sus secuaces.

-¡Hey tu, ven acá!- dice Won Kenoví -
-Si señor?- dice el recluta.
-Bien, quiero que subas corriendo por este camino hasta la colina y veas si hay tropas enemigas a la vista- dice Benito.

El soldado sin preguntar toma un poco de chupilca del diablo, comienza a correr y a subir por la colina. Al llegar a la cima grita “¡No señor, no hay moros en la costa!”, El soldado da dos pasos más y... ¡KAABOOOM!. Todo el mundo a tierra menos Benito, quien queda inmutable mientras comienza a llover pedacitos del soldado.

-Como lo sospechaba, el letrero decía campo minado... sigamos por este otro camino- dice Benito Won Kenoví.

Las tropas rebeldes siguen su marcha hacia el castillo de Lord Urañus. Una vez llegado al castillo las tropas rebeldes lideradas por Shuwácala, Juan Nadie-Más y Lelayán atacan el frente de aquel fuerte militar, mientras Benito Won Kenoví y Luchito DirectvWalker trepan los muros por detrás del castillo para liberar a la Reina. Won Kenoví con sus antenitas de vinil siente la presencia del enemigo, por lo que se queda en la retaguardia mientras Luchito sube hasta la torre más alta del castillo.

-Nos volvemos a ver estúpido Benito- dice Lord Urañus.
-Mucho tiempo ha pasado ya... mucha agua bajo el río- replica Won Kenoví.
-Mmmm... tu joven aprendiz... “la Manfinfla” es intensa en él... pero aún no se convierte en un verdadero Fletay no?-
-Jajajaja... que sabes tu torpe Urañus?... nunca supiste valorar bien a tus oponentes, ni antes ni ahora-
-Sabes... si no vas a ocupar al muchacho sería bueno que dieras un paso al lado y dejes que yo le enseñe el lado turbio de la manfinfla- dice Lord Urañus.
-JA! – ríe Won Kenoví –Ni cagando dejaré que utilices al caurito en tus macabras cruzadas-
-¿Por qué?, ¿Acaso pretendes usarlo en las tuyas?- pregunta Lord Urañus.
-¡Calla maldito y come acero!- grita Benito.

Benito desenfunda su sable y lo propio hace Lord Urañus, quien se defiende de las embestidas del Madestro Fletay.

El joven DirectvWalker sigue subiendo las escaleras para encontrar a la reina Amígdala, mientras sus amigos en el frente del castillo dirigen el ataque contra las Fuerzas Oscuras que resguardan el palacio real. Lord Urañus y Benito luchan desesperadamente usando todo tipo de subterfugios (llámese golpes de puños, arañazos, tirones de pelo, etc...) para derrotar al contrario en esta lucha por saber quien es el verdadero madestro de madestros Fletay’s.

Luchito llega a lo alto del castillo y usando todo su “ki”, saca un súper golpe que derriba la puerta de la mazmorra.

-¡Ho!- dice la Reina –Haz venido a salvarme galante caballero-
-No señorita, si sólo pasaba por aquí y decidí pasar a saludar... ¡Claro que vine a rescatarte!, ¡No veí la mansa cagá que está quedando allá afuera!!!!- el joven caballero fletay se tranquiliza y prosigue –sígame su alteza-
-¿Pero cómo? ¿No me cantarás un soneto en este momento tan especial?- dice la Reina.
-¿?...Dama ¿acaso vio Shrek por casualidad?- dice Luchito.
-Si claro, super wena- responde ella.
-Entonces haga cuenta que yo soy el burro así que déjese de leseras y sígame si quiere salir de aquí- dice Luchito.

El joven DirectvWalker toma de la mano a la Reina y comienzan a bajar las escaleras de aquel castillo. Al llegar al primer piso se encuentran con Benito y Lord Urañus trenzados en tremenda pelea.

-¡Cresta!, ¡La Reina ha escapado!- exclama Lord Urañus.

En su descuido por ver a la Reina, Benito le encaja una estocada en el estómago (y con ajo!). Lord Urañus cae herido de muerte mientras Luchito y la reina Amígdala celebran.

-Déjense de payasadas y salgamos de aquí que esto aún no ha terminado- grita Benito mientras toma a la reina y comienzan a correr a la salida de Emergencias.

El villano aprendíz, quien se encontraba en el baño haciendo una diligencia que nadie mas podía hacer por él, se ha perdido todo este drama y llega a socorrer al malvado Lord Urañus mientras se sube los pantalones.

Nuestros héroes entonces, con la Reina entre sus filas emprenden la retirada mientras el pueblo se agolpa a sacarles la re-cresta a los seguidores de Lord Urañus. Juan Nadie-Más, Shuwácala, Lelayán y Amígdala se suben al fito, mientras Benito y Luchito los siguen en sus motos ciclón. Tras ellos, dos caza espacial los siguen de muy cerca. Benito ordena a Juan Nadie-Más refugiarse en el campamento mientras Luchito y él tratarán de despistar a sus perseguidores.

Benito y Luchito se desvían, pero para su mala suerte el caza del aprendíz de malulo persigue al fito intergaláctico y a ellos el otro caza.

-Luchito, hay algo que aún no te he dicho de los Fletay’s- dice Benito mientras siguen velozmente huyendo del caza espacial.
-¿Qué cosa, Oh gran madestro?- pregunta Luchito.
-Los verdaderos Caballeros Fletay no mueren así como así, para poder matarlos bien muertos debes separar su cabeza del resto del cuerpo, solo así se despiden de este mundo y puedes obtener sus poderes, yo solo logré detener un rato a Lord Urañus, quien por cierto nos viene siguiendo- comenta Benito.

De pronto nuestros héroes llegan hasta el término del camino, mas allá solo se encuentra “El acantilado del olvido”.

-¡Cresta!, Se nos terminó la suerte, no queda mas que enfrentar a Lord Urañus.- dice Won Kenoví.
-Pero por qué no saltamos y nos arrancamos madestro- responde el joven aprendiz.
-Este mi amigo es el “acantilado del olvido”, todo aquel que ha caído por este acantilado sin fin, jamás a retornado.- dice nuestro culto madestro -En fin, en guardia Luchito y procura no acercarte a la orilla o será tu final.-

Lord Urañus se baja del caza espacial y comienza a luchar con nuestros amigos en una muestra de habilidad con el sable nunca antes presenciado.

Mientras tanto Juan Nadie-Más, Shuwácala, Lelayán y Amígdala llegan al Campamento y se atrincheran esperando a aprendíz de malulo.

-¡FI, FAY FU!- dice nuestro villano de turno –huelo la presencia de ratas muertas de miedo-
-No son ratas!...es que shuwácala se cagó otra vez!- dice Juan Nadie-Más.
-¡Peldón, es que me da “telible” de miedo pu’h!
-¡TODOS LOS SHUSHESUFLAITES CONTRA ÉL!!!- ordena Lelayán mientras se abalanzan contra el malillo.

Uno a uno comienzan a caer nuestros amigos. Amígdala cae 10 metros mas allá, Shuwácala por el otro lado y Lelayán se azota la “testa” contra el suelo quedando inconsciente. Juan Nadie-Más está totalmente cagado a merced del aprendíz quien está apunto de despacharlo pa’l patio de los calla’os.

-¡Aaaauuuxilioooo.....!- exclama desesperadamente Juan Nadie-Más
-¡NOOOOoooooo.....!!!!- grita Shuwácala –¡tómame a mí pelo no a él!-
-¡ja ja ja!- ríe el malandrín de turno -¿conque fletos me salieron el parcito, he?-
-¡No le toques ni un sólo pelo pol que si no...!-dice Shuwácala.
-¿Si no qué marica?- mientras le corta “un mechón de sus cabellos” a Juan Nadie-Más.
-Si no me desmayo… Aaaahhh!!!- y Shuwácala se desploma.
-JAJAJAJA!!! SON TODOS MIOS!!!!- grita el malvado aprendíz.

Mientras tanto y por el otro litro, Darth Urañus sigue luchando contra Luchito y Benito. De pronto Benito es lanzado lejos y Urañus lleva a Luchito hasta el acantilado. El Tirano da un salto ornamental hacia atrás y rápidamente saca un “Kamejamejá” mientras Luchito, paralizado queda esperando su muerte. En esto Benito reacciona felinamente y empuja a Luchito absorbiendo de lleno el impacto y posteriormente cayendo al acantilado del olvido.

-¡NOOOOooooo.....!- grita Luchito –Madestro!!!.
-¡jajajaja!, uno menos!- dice Lord Urañus -¡Esto es pan comido!-

Mientras cae Benito telepáticamente dice al joven DirectvWalker –“Luchito, los hombres pasan, las instituciones quedan. No te dejes vencer por Lord Urañus y termina la empresa que en el capítulo anterior comenzamos. Que mi caída al infinito y más allá no sea en vano. Y recuerda... la manfinfla está contigo”- mientras Benito sigue cayendo Luchito ve con horror su desaparición de esta historia épica.

Urañus, aprovechando la flaqueza de nuestro joven aprendíz de Fletay, ataca sin compasión por la retaguardia y Luchito al prever esta situación da un salto y se posa detrás del malvado Lord quedando en posición de combate.


En el campamento, el aprendíz de malandrín apila los cuerpos malheridos de nuestros cuatro héroes para darles el toque final, pero una presencia extraña lo hace retroceder y escapar.

Tras algunos minutos, Amígdala y los demás empiezan a volver en sí y se dan cuenta que el malhechor no está. Pensando que éste podría dirigirse a ayudar a su maestro deciden ir al acantilado del olvido y se suben al Fito.

Luchito y Urañus siguen combatiendo.

-Maldito- exclama Luchito –mataste a Won Kenoví-
-Él ya no servía, estaba viejo para estas cosas- dice el Tirano –más si quieres puedes unirte al lado turbio de la manfinfla, ser mi aprendíz y doblegar uno que otro país- dice Lord Urañus.
-¡Ni muerto maldita alimaña!- grita Luchito.
-Está bien... muere entonces- replica Lord Urañus.

El malvado maestro saca un “kamejamejá” que manda lejos a nuestro buen aprendíz de Fletay, quedando muy maltratado y a merced del villano aquel, quien al momento de dar el toque final siente a lo lejos... ¡RATATATATATAN!... Lelayán, su metralleta y los demás vienen al rescate. Urañus se sube a su caza espacial y se aleja hecho un peo al castillo imperial. Luchito se repone y se sube a la moto ciclón para seguir a Lord Urañus y vengar la muerte de su maestro.

Ya en el castillo Lord Urañus espera en el lobby principal al aprendiz de Fletay quien entra a desafiar al Tirano.

-¡Maldito engendro!- exclama Luchito –jamás te perdonaré la muerte de mi madestro... lo pagarás con tu vida!-
-Mmm... que interesante. Venganza hay en ti... la suficiente como para pasarte al lado Turbio de la manfinfla- dice Lord Urañus.
-¡Calla maldito, que ahora sufrirás por haber matado a mi madestro... teme porque ahora... ¡TE CASTIGARÉ EN EL NOMBRE DE LA LUNAAAAaaaaa.... !!!-

Luchito desenvaina su sable y arremete contra Urañus... ¡CLANG! ¡CLANG!. Suenan los sables de estos dos retadores. De pronto ambos saltan hacia atrás y una sensación maligna, un “ki” perverso invade todo el lobby. Detrás de unos pilares y por la espalda de Luchito aparece volando el aprendiz de malandrín, quien casi muerto se abalanza contra el bufón. Luchito siente la presencia y rápidamente se da la media vuelta y de un sablazo corta la cabeza del malandrín. Sus amigos entran al escenario. Lord Urañus aprovecha esta situación y se abalanza por la espalda de Luchito presto a cortarle la cabeza. Luchito no tiene tiempo de darse la vuelta, está a merced de Lord Urañus. Sus amigos gritan con desesperación a Luchito. Este es el final del bufón.

Metros antes de llegar a Luchito, una brisa se siente entre los contendores y Urañus queda paralizado sin poder moverse. Luchito aprovecha esta fracción de segundos para darse la vuelta y cortarle la cabeza a Lord Urañus. Su cabeza rueda por el salón. Juan Nadie-Más, Lelayán, Shuwácala y Amígdala quedan perplejos mientras la cabeza deja de girar y antes de terminar de morir Urañus balbucea.

-¡Lu...lu...Luchito! este ha sido mi derrota, pe... pero no tu vic... toria...-

El cielo se ennegrece y un rayo cae a Luchito... luego otro y otro más. Del cuerpo de Lord Urañus comienzan a emanar toda clase de energías que se traspasan a Luchito, quien producto de esta fuerza increíble que está recibiendo empieza a elevarse del piso. Todo cesa y Luchito cae inconsciente. El cuerpo de Darth Urañus desaparece. En las afueras las tropas oscuras se rinden ante el pueblo de Curicóscant. Todo vuelve a la normalidad.

Una semana más tarde el pueblo de Curicóscant celebra la vuelta de la Reina al poder tras largos 7 años. La Reina Amígdala entrega condecoraciones varias a nuestros héroes (entre los premios, vales por un año de copete a destajo) y reciben las llaves de la ciudad para entrar a ella cuantas veces quieran, además de inmunidad diplomática en otros países.

Días después se despiden de la Reina y emprenden camino hacia el acantilado del olvido, donde Luchito coloca una rustica cruz en el lugar donde cayó Benito.

-¡Snif... snif! Murió por mi culpa- dice Luchito.
-Bueno, ya no hay nada mas que hacer al respecto Luchito- dice Juan Nadie-Más -¿Por qué no nos vamos a cobrar el premio?.-

Luchito deja de llorar y piensa “No es mala idea”. Luego se retracta.

-¡No amigos! Debo cumplir una misión- dice el joven bufón.
-¿Cuál?¿Hacel leíl otla vez?- dice Shuwácala.
-No, no podré volver a ser un bufón rión con esta pena en el corazón. Antes de volver a los escenarios debo convertirme en un Caballero Fletay como corresponde-
-¿Y qué harás?- dice la apacible Lela.
-Benito habló del viejo Caballero dorado Yodo. Lo buscaré y él será mi madestro ahora- contesta el bufón –Pero si alguna vez llegan a necesitar mi ayuda no duden en usar la señal de los Thundercats contra las montañas y bajaré raudo a ayudarles-
-¿Qué te hace pensar que te llamaremos otra vez si ya mataste a Lord Urañus? El mal ha sido extinguido y esta historia llega a su fin- replica Juan Nadie-Más.
-Temo mi querido amigo que no será así- responde Luchito.
-¿Por qué?- pregunta Lela.
-Porque si esta historia terminara aquí, sonaría muy feo hablar sobre una “Bilogía”, ¿no creen?- responde el ahora sabiondo bufón.

Juan Nadie-Más, Shuwácala y Lela se despiden del joven aprendíz de fletay y emprenden el rumbo hacia Valpooine para cobrar sus premios, mientras Luchito se dirige hacia las montañas dispuesto a conocer a su nuevo madestro, sabiendo, tal como lo dijo antes, que en un futuro no muy lejano tendrán que volver a aunar fuerzas... pero eso es harina de otro capítulo.





Continuará...